06 agosto 2006

La poesía, mejor manera de entendimiento


Lo poco que entiendo de poesía, que es un género literario, pero igualmente un modo de búsqueda histórica narrado con un ritmo de cualidades y circunstancias diferentes, donde el aspecto del entorno, el tiempo, los sentimientos y las disciplinas de expresión se ven bien exaltados en forma poética.

Esa forma poética no tiene que ser por obligación una operación coherente o simétrica, para no caer en la decepción, la falta de libertad o en restringir el verso. Por contra, hay que darle más razón, para que desempeñe la función como tal, lejos de los tópicos de la censura y la mala acción de los poetastros. Pero, sería bueno recordar, que dentro de esa libertad infinita, el poeta o la poetisa sean ante todo un ser social comprometido, primero consigo mismo, y después con la sociedad, teniendo en cuenta que la poesía se aprende entre los seres y las cosa en un mundo real y racional, como decía Neruda.
La poesía es materia o más bien un cuadro amplísimo, ilimitado, genuino y sin fronteras, donde no hay cabida al desajuste del mensaje y el empeño de la palabra, es decir, el verso.

El verso tiene que tener como mejor referente un retoque particular, pero esa particularidad debe desembocar en lo general para hacerlo llegar a todos los confines y de esa manera lo convierte en un mosaico, en un todo multicolor que a través del cual se refleja situaciones personales, geográficas, éticas, morales en un contexto de realidad racional, pero desde un punto de vista lleno de vehemencia, regocijo y optimismo. Cabe añadir, que esa particularidad intrínseca compone obligatoriamente la universalidad reivindicativa de una cultura o poesía, como la queréis llamar, arraigada y aceptada como idóneo interlocutor con los demás, pero en todo caso no deje de ser siempre como cultura reivindicativa para unos y para otros.

Esta visión muy particular no es más que una máxima y una llamada a fin de recoger y reunir la labor de una nueva generación que ha hecho del reto el mejor verso para conquistar el prójimo.

En efecto, el hombre es hijo de su entorno, pasivamente o activamente, según las condiciones en que se desenvuelve.

En todo este contexto, el poeta es un historiador de pasado, presente y un visualizador de futuro, siempre a través de la acción y el verso.

Juan Ramón Jiménez solía decir que " los aficionados a este género son pocos pero muy grandes". Por tanto, no cabe duda de que la grandeza reside entre otras cosa en ir cazando con bellas palabras el acervo cultural, histórico y amoroso, bajo la incidencia de la objetividad, imparcialidad que marca el perfil de representabilidad de cualquiera de las situaciones anteriormente mencionadas.

Por tanto, el aperturismo en toda esta situación se impone como lo ha sido a través de los siglos como una necesidad y un orden internacional de aceptación de los demás, sin olvidarnos de nosotros mismos.





UN GRANITO DE ARENA.

Habito entre granitos de arena,
pero de brillo no como cualquiera;
de oro y cielo de plata fina.
En una JAIMA humilde de arena,
sin conchas ni espuma.

A menudo salgo, y más en primavera
a saludar la avalancha de blancas plumas,
que suele atravesar la frontera, sin visa,
amén de un anillo de compromiso
encima de los espolones de las patitas.

Venían batiendo alas en busca de tibia ternura,
hacia el sur,
de donde yo soy;
de la tierra del arenal de las rositas.

Cada vez que me necesita,
urge el encuentro como vuelo de aves
de las que se resucitan.

A mi manera,
la llevo conmigo,
y en su pupila un granito de arena (...)
y una lágrima púrpura de muy adentro,
sin espinas.
Sahara,
donde yo habito,
hay mucho más que un granito alado,
y un verso puro, sin blasfemia,
siempre a tu lado.




QUERIDA

Aquí me tienes acongojado,
por temor a perderte bajo la púrpura herida.
Sinceramente, me rindo en el eco del sollozo de quienes vulneran tu cuerpo.
No te reniego, amante,
sufro en el tortuoso paisaje y de repente sé que el pudor, y la rendición no te volverán cenicienta.
A pesar de la bruma, apareces de súbito y te pierdes como nube de espuma.
Busco entre éxodo y diáspora y el reencuentro se torna más áspero.
Querida amante,
a veces quiero borrarte de la mente con la fuerza de soplo de los vientos,
y resurges indómita, y cae toda intención dentro del alma.
El espíritu se hace sol naciente en las noches calladas, y te intercalas en
mis sueños con alas torcidas,
intento el pacto, pero no te encuentro.
Debatiéndote huyes en la memoria,
la plenitud de aquel primer encuentro.
Lejos ya, te dibujas tan mordiente que las fronteras se hacen de piedra.
Aún sigo bohemio, lo confieso, lágrimas de ansiedad sigo llorando,
atragantadas al doblar las campanas de despedida,
porque te llevo conmigo.



LA PASCUA

Dicen que llegó la Pascua,
pero para qué vale, sin los amigos, la Pascua...
Yo paso.
Que ellos la festejen, mientras los míos lloran al nacer,
sin haber recorrido aún el primer paso.
¡Te conformas!
Que la celebran,
entre la herida y la vanidad de mi gente,
pregúntaselos si siguen de paso,
carajo.




LA AUSENCIA

En tu ausencia me conformo a escuchar el silencio que fragua los colores del viento, y que remueve con paciencia oscuros sentimientos,
que ocultes, en ocasiones, cuando se apodera de nosotros la nostalgia.
Yo no canto a las estrellas ni a los brazos bonitos,
y aún menos al aureado firmamento.
Sólo me apetece el silencio, si es posible, sin tu ausencia.




Julio 2005

1 comentario:

Agaila Abba Hemeida dijo...

Seguimos luchando para esa tierra tan preciosa

Felicidades por tu blog.....

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